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Etapas Agudas y Crónicas del Dolor

Dolor agudo y dolor crónico

El dolor, tanto el agudo como el crónico, es una experiencia desagradable pero una parte común en la vida. En su presentación aguda, normalmente está asociado a un daño tisular y supone un mensaje de alarma para que la persona que lo sufre, cambie la conducta y los hábitos de manera temporal, permitiendo que ese tejido no se siga dañando y pueda volver a sus condiciones óptimas. Sin embargo, en algunas personas, el dolor no se va tras el episodio agudo y se vuelve persistente o crónico. En este último caso, esta señal de alarma pierde su función adaptativa.

Es uno de los trastornos que afecta a las personas y es el síntoma acompañante que con mayor frecuencia motiva una consulta médica.

 

Dolor agudo

Existen muchas situaciones que pueden producir dolor agudo y que solemos conocer muy bien: una herida por un corte, un quemazo, un golpe, un esguince de tobillo, etc. Hay otras causas como los primeros días tras una cirugía, donde existe una alta prevalencia de dolor agudo, sobre todo en las intervenciones “más invasivas”.

Estas situaciones provocan nocicepción (señal de daño de tejidos que va al cerebro) que típicamente resulta en un aumento de la sensibilidad (hiperalgesia) a nivel de los tejidos periféricos, y si esto se mantiene en el tiempo o es lo suficientemente intenso, las sustancias excitatorias acabarán haciendo su trabajo en el sistema nervioso central, produciendo la llamada “sensibilización central“.

Esta, en un primer momento es un proceso fisiológico reversible, en donde el sistema sensorial (sistema nervioso) se excita más fácilmente, bajando los umbrales del dolor y facilitando las respuestas dolorosas ante estímulos que normalmente no las desencadenarían (llevar unas bolsas, andar, subir escaleras, agacharse). Esto es necesario para que se den las condiciones optimas que permitan la reparación de tejido. En algunos casos, si el tejido se ha reparado correctamente (no siempre ocurre así) esa sensibilización pierde su propósito inicial y puede dar lugar a un síndrome de dolor crónico.

 

Dolor crónico

 

En algunas situaciones un dolor se mantiene durante un tiempo o al que se asocian miedos, creencias o componentes cognitivos. Puede provocar cambios en el sistema nervioso y su forma de funcionar que hagan disminuir el umbral donde se identifica algo como dolor. También puede suceder que sensaciones no codificas como tal ahora se perciban como peligrosas o que siga llegando información de dolor al cerebro aunque ya no exista la lesión que lo causó.

Fisioterapia en el manejo del dolor

 

La fisioterapia es ampliamente requerida para el tratamiento de procesos sin un tratamiento medico definitivo, y que cursan con dolor. Se caracteriza por buscar el desarrollo adecuado de las funciones que producen los sistemas del cuerpo, donde su buen o mal funcionamiento repercute en la cinética o movimiento corporal humano. Interviene, mediante el empleo de técnicas científicamente demostradas, cuando el ser humano ha perdido o se encuentra en riesgo de perder, o alterar de forma temporal o permanente el adecuado movimiento, y con ello las funciones físicas. Sin olvidarlos del papel fundamental que tiene la fisioterapia en el ámbito de la prevención para el optimo estado general de salud.  

 

Distintos son los tratamientos manejados para el dolor en el campo de la fisioterapia:

 

  • Crioterapia
  • Termoterapia
  • Electroterapia
  • Terapia manual
  • Hidroterapia
  • Ejercicio terapéutico y funcional